lunes, 16 de mayo de 2016

Ha merecido la pena

Hoy ha sido la última de cinco representaciones.  La platea del teatro ha quedado en silencio a la espera de un nuevo curso, en el que, como ya es habitual, nueva gente llegará, otros, por su camino marcharán y, tan solo unos pocos, seguirán en el barco del voluntariado.
Hoy, se han apagado los micrófonos y los aplausos han quedado rebotando, reverberando, en una sala vacía que espera nuevas emociones. Hoy, los tabiques de la nueva grada han quedado impregnados de ilusiones, de emociones, de sonrisas, de acordes, de versos…  Hoy, han quedado esas paredes, decoradas por los sueños…
Trabajo y más trabajo, pero por encima de todo, ilusión desmedida.  Un centenar de chicas y chicos entregados y rostros de satisfacción inolvidables, surcos de buen hacer marcados a fuego en el corazón de toda esa muchachada para el resto de sus vidas.
Sois maravillosos, especiales, increíbles… Sois el almíbar del dulce, la fragancia perfecta, el apacible despertar de un mañana que algunos niegan pero que se nos antoja maravilloso.
Sois grandes y tenemos que daros las gracias, por habernos hecho pasar en cada representación momentos tan bonitos, por habernos demostrado que sabéis sacrificaros y dar lo mejor de vosotros, por expresarnos a todos, lo buenos compañeros que sois y sobre todo, por encima de todo, por hacernos ver que el futuro que nos espera, de la mano de gente como vosotros, es esperanzador.
De todo corazón, muchas gracias.

Un padre orgulloso de todos vosotr@s.

sábado, 23 de abril de 2016

EL MAL VISTE CASUAL (12)

-Lectura del Libro del Apocalipsis- proclama el sacerdote con voz grave


-“…Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto Viviente que decía: «Ven». Miré entonces y había un caballo verdoso; el que lo montaba se llamaba Muerte, y el Hades le seguía. Se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra…”-


-Palabra de Dios- culmina

___ 

Es un domingo como otro cualquiera y el templo está repleto de fieles. En la fila séptima se encuentra María y a la derecha, en la sexta, seis bancos más allá del suyo, atienden solemnes al culto, su marido y sus hijos junto a otros tres fieles.

El rito avanza en cadencioso guión, palabra tras palabra, gesto tras gesto, signo tras signo.

Pelayo, repite como un loro la oración de ese momento mientras su cabeza discierne en el cálculo del tiempo que resta para que la misa acabe. Su hermano pequeño, Ezequiel, es incapaz de mantenerse quieto y golpea de manera insistente el banco de madera con la moneda de diez céntimos que su padre le ha dado para cuando pasen el cesto. Nadie le llama la atención.

Llega el momento de la Comunión y Pelayo y su padre, avanzan solemnes hacia el sacerdote para recibir la Forma Sagrada. El pequeño, entonces, se acerca a donde está su madre y le pregunta:

-Mamá ¿Tú no tomas la Comunión?-

-Hoy no, hijo-

-¿Por qué?-

-Porque no estoy preparada para hacerlo-

-Pero, tú si puedes, no como yo, que soy pequeño aun-

-No siempre se puede, cariño, hay que estar libre de pecado-

-Entonces ¿eres mala, como dice papá?-

-¡No, mi vida! ¡yo no soy mala!-

-Pero papá y Pelayo comulgan siempre y tú solo, a veces-

-También es pecado muy grave, tomar la Comunión sin estar a bien con Dios-

-¿Tú estás a bien con Dios, mamá?-

-No lo sé hijo. Yo creo que sí, pero a veces es necesario estar seguro de ello-

-Papá y Pelayo están seguros, sino no irían a la fila-

-O están pecando y lo saben-

-Tú eres buena mamá ¡Anda, ve a tomar el Cuerpo de Cristo-

-¿Cómo?-

-Que vayas a recibir al Señor, mamá, que tú eres buena y necesitas que Jesús te ayude-

Perpleja, María mira a Ezequiel. No reconoce en esas palabras a su hijo pequeño. Siente poderosa su mano firme y su mirada de la que emanan anaranjadas llamas, clavada en las pupilas

-Ya está aquí la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios. Ya está aquí la potestad de su Cristo. Ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba delante de nuestro Dios- recita Ezequiel con la mirada perdida

-¿Qué dices, hijo, que te pasa?-

-El que esté destinado al cautiverio, al cautiverio irá. El que haya de morir a filo de espada, a filo de espada morirá-

-¡Hijo, me estás asustando!-

-Mamá, ve y comulga, por favor- Ordena el niño con voz serena a la par que implacable.

María se levanta y camina hacia el altar, empujada por una fuerza desconocida. No siente sus pasos sobre el suelo de madera. No escucha la música que sale del coro. Llega a la altura del sacerdote y recibe de sus manos una Sagrada Forma que se introduce en la boca. Previamente, se ha cruzado con su marido y su hijo mayor, que regresan tras haber completado el ritual, pero ni siquiera los ha visto.

-El Cuerpo de Cristo-

-Amén- afirma solemne, antes de tomar camino de vuelta a su asiento. Marcha con la cabeza agachada, recitando en silencio sus oraciones. De repente siente a la gente corriendo por la iglesia. Gritos de mujeres, llantos de niños…

-Pelayo, Ezequiel ¿Qué pasa, que pasa?-

-Mamá, mamá, es papá, no sé qué le pasa, corre mamá corre- grita Pelayo.

Su marido yace en el suelo. Se ha desplomado antes de sentarse y un hilo de sangre brota de su boca. Pelayo está abrazado a él y llora desconsolado. Ezequiel permanece en pie, impasible, mirando fijamente a su madre que corre hacia ellos.

María se pone a horcajadas sobre él y le practica un masaje cardiaco. No está segura de sí lo está haciendo bien, han pasado ya muchos años desde que hizo aquel curso de primeros auxilios en la Cruz Roja, pero es necesario que lo intente. Su marido no reacciona, pero ella insiste con tesón –No te vayas- grita desesperada –No te vayas-

Parece que respira. Una ambulancia del SAMUR llega a la puerta de la parroquia apenas diez minutos desde que se desmayó. Le trasladan al Hospital Clínico y tras dos días en la UCI, ya fuera de peligro, le trasladan a planta.

Se ha tratado de un infarto y de no ser por la rápida reacción de su mujer, él ahora estaría muerto.

-Hola ¿Qué tal estás?-

-Podría estar mejor si tú no me hubieras destrozado las costillas-

-¿Perdón?-

-¡Que estás loca, que me has podido matar por tus putos nervios! ¡Que me ha dicho el médico que las dos costillas que tengo rotas se debe a que me diste un masaje cardiaco sin tener ni puta idea!-

-¡Te salvé la vida!-

-¿Tú? Ja ja ja-

-Sí, yo-

-¡No sabes llevar tu familia en condiciones, vas a saber salvar una vida!-

-¡Eres muy mala gente!-

-¿Quién eres tú para juzgarme?-

-Es igual, déjalo, no vale la pena discutir-

-¿Qué quién eres tú para juzgarme?-

-Tu mujer- afirma María

-Pues limítate a obedecer y no a pensar ¿está claro?-

-Está claro… Adiós-

-¿Dónde vas?-

-¿Quién eres tú para controlarme?-

-Tu marido-

-Pues limítate a quererme y respetarme como yo hago contigo-

lunes, 8 de febrero de 2016

Te echamos de menos, amigo

Querido amigo, allá donde estés, allá donde ahora mores, no me digas ni como, ni por qué, ni de qué modo, pero lo cierto es, que aunque ya no estés aquí, aquí te siento como si estuviese en ese allí, que el alma siente como aquí.
Querido amigo, a toro pasado, todo es más duro, pues aunque me enfrenté a la realidad de la muerte, ahora entiendo que el golpe en caliente, basto se soporta, pero que una vez la piel enfría, el dolor es agudo, insoportable.
Querido amigo ¿por qué te has marchado? Sin avisar, sin mediar camino.
Diríase que hubieras huido, pero no es así, estoy seguro ¡no se esconde un corazón rudo!
¡Nunca pensé que te pudiera la vida! ¡Nunca creí que dominara la duda!
Y la duda se hizo evidencia y la evidencia sendero agreste… ¡maldita sea mi suerte!
Y ahora, no puedo verte… o te veo, pero ausente, de cuerpo, pero en el alma presente,
riegan mis lágrimas, surcos de amistad perenne.

¿Por qué te selló el destino, con un camino tan breve?
¿Por qué me pregunto y pienso cuan ingrata fue la vida con alma de blanca nieve?
¿Por qué ahora me lamento?
Lloro con “La Doña”, quien a mi lado hipa y te recuerda.  Brindo con ella, alzamos las copas.  El Madrid ha ganado, ella es del “Atleti”, pero eso ahora no importa.
¡Sincero agradecimiento, al siempre poderoso, As de Bastos, As de Copas, As de Oros! …

Juegos de naipes, quizás no todos lo entiendan, pero ganaste por la mano, amigo…



lunes, 25 de enero de 2016

BUEN VIAJE, MI COMANDANTE

Vuelas, una vez más, hacia un nuevo destino, esta vez el definitivo, y lo haces ligero de petate pues ya has dejado en el camino, todo lo que tenías que dejar.

Serviste siempre desde niño, a tu Patria, a tus compañeros, a tus amigos, a tu familia, siempre desde el convencimiento de hacer las cosas bien hechas y aunque desde esa vocación de servicio, también sufriste el desgaste de la incomprensión, siempre peleaste como un jabato, por entregarte a los tuyos, aun a costa de salir lastimado por tus actos.

Querías a los tuyos, sin lugar a dudas y también, sin lugar a dudas, los tuyos te querían a ti, y mucho.  Yo esto ya lo sabía, te lo aseguro, y en estos días más que nunca, lo he podido comprobar.
Vete tranquilo, amigo.  Vete satisfecho de lo que has dado y orgulloso de los tuyos.  Vete con la cabeza bien alta y con la satisfacción del deber cumplido.

Nunca podré agradecer lo suficiente toda tu ayuda desinteresada, tu lealtad y amistad, y estoy seguro que nunca volveré a topar en mi camino, con un amigo tan especial como tú; de brega y batalla, de día a día, de uvas y maduras.

Los partidos de nuestro Madrid, ya no serán iguales sin tu compañía mas ten por seguro que celebraré cada pase, cada gol, cada victoria, como si estuviera contigo y cuando volvamos a ganar otra Champions, otra Liga, otra Copa, brindaré mirando al cielo, en recuerdo de ti, Mi Comandante.

Ten buen viaje, amigo, y descansa que lo mereces, que con creces, te lo has ganado.

José Carlos

P.D.- Busca buena señal Wi-Fi por ahí arriba para piratear los partidos ¿ok?

lunes, 10 de agosto de 2015

MI CALZADA

He regresado a esas calles de adobe encalado,
que guardan el tesoro de mi niñez,
rincones cautivos de un pasado de luces y sombras,
mágicos ángulos colmados de historia,
piedras, cruces, zarzamoras,
sillas de mimbre en los portalones,
cigüeñas que en los tejados se posan…

Silencio roto, cuando el gallo canta,
por el reloj de la iglesia que el día anuncia,
agua que fluye resuena en la plaza,
niños que juegan, viejos que charlan,
un día, de un año cualquiera,
vecino de La Cruz Nueva,
en tierras de La Calzada.

Cuantos sentimientos me despiertan tus rincones,
cuanta parte de mi vida, allí ha quedado cautiva,
cuanta nostalgia, cuanta melancolía, cuanto llanto inconsolable…
…Y sin embargo, me transmites alegría,
tierra de mi madre, Calzada mía.



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