miércoles, 25 de marzo de 2020

Nadie dijo que fuera fácil



En sus habitaciones, los hijos estudian online. Están perplejos; responsablemente perplejos encerrados en sus cuartos, tratando de digerir que es lo que nos está ocurriendo…
¿Quién está tras la puerta? … No llama, no pulsa el timbre, pero lo presiento, sé que está ahí…
No, no me estoy volviendo loco, pero cierto es que de un tiempo a esta parte visto de centinela y es esa tensión la que me hace sentirme vivo.
Todos los días, a todas horas llegan noticias… terribles noticias… Un familiar, un vecino, un buen amigo…
Año y medio luchando por el tumor que golpeó a un hijo y, ahora que todo tiene color esperanza, ahora, después de tanta lucha y desvelo, todo parece más sombrío que nunca y soy más centinela que nunca…
Me duele en el alma pensar en esa gente a la que sus allegados no pueden despedir como es debido… Me destroza el saber que tanta y tanta gente mayor se encuentra tan sola y vulnerable… Me agrieta el alma la incertidumbre de lo desconocido…
Pero también me da alas el saber que estoy rodeado de tanta y tanta gente buena… Sanitarios, reponedores, policías, limpiadoras, militares, estanqueros, quiosqueros, transportistas, voluntarios…
Tanto y tanto corazón, tanta solidaridad y comprensión, tanto sentido común y generosidad…
Yo creo en Dios, sí y seguramente algunos de ustedes no… Pero permítanme que les diga que en sus gestos y entrega es donde está la verdadera esencia de la deidad…
Amor por los cuatro costados, motivación, lealtad, amistad, fraternidad, compañerismo, empatía…. Valores, un demencial vendaval de valores…
Saldremos de esta y no dudéis que nuestras espaldas están hechas para llevar cuanta carga se precise, porque somos como somos, porque somos extraordinarios…
Queda camino que andar, nadie dijo que fuera fácil… pero lo conseguiremos compis.

Cuidaros mucho…

José Carlos

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