Me prendió sin esperarlo la noche,
me tomó cuando mi día brillaba,
cuando los sueños bailaban,
sin dejarme margen, manifiesta y enorme…
Me sorprendió y maniató,
cuando las letras manaban,
como en volcanes el magma,
coladas de brillante lava,
que la incoherencia apagó,
cenizas que se posaron,
en un corazón hastiado,
que ardiendo quemó el amor…
que bonita poesia.
ResponderEliminarEstoy otra vez por unos días en Lagunaseca.
Un beso
Llamas que consumen y a la vez esperanzan la vida con su luz. Hermosos tus versos, José. Hace mucho tiempo que no tengo noticias tuyas. Te espero en mi Blog. Un abrazo, amigo.
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