domingo, 9 de enero de 2011

DANIEL


Un mediodía de estío,
asomaste a la vida,
y mi mundo se paró,
recreado en tu sonrisa.

Iluminado por el sol que asomaba,
allá donde la tierra acaba,
resplandecía tu rostro,
como centellas doradas.

Perfección y pureza,
fragilidad y belleza,
mezcolanza de virtudes,
que llenarían de dicha,
el corazón del bardo,
recreándose en su alma,
como acordes de guitarra,
vestidos de tiros largos.

En quijada de poeta,
en cueva de aura inquieta,
con ansia de bien versar,
y extasiado por hallar,
un sentimiento capaz,
de describirlo con letras,
y oírlo como un cantar.

8 comentarios:

  1. lindísimo y tierno además...

    beso grande

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  2. Bellísimo!!
    Hermoso poema y hermosos sentimientos!!
    Lau.

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  3. Bellísimo!!!
    Hermoso poema y hermosos sentimientos!!
    Lau.

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  4. Es cierto que, por cada uno de nuestros hijos,en el momento de su nacimiento nos embarga ese sentimiento de..perfeccion y pureza,fragilidad y belleza,descrito con hermosa palabras y transmitiendo a mis recuerdos esos instantes de felicidad inmensa,gracias por evocarlos:Gracias por el poema.

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  5. No sabia que eras papá :) me imagino que cuando llegan los hijos el mundo cambia y llega la inspiración.

    Besos!

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  6. ay.. que se nos cae a todos la lagrimilla... Escrito con la tinta del corazón.

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  7. Preciosura que desborda Amor puro, Bellísimo en cada palabra =)

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