martes, 1 de agosto de 2017

anticipo de un proyeto de novela

Amigos Lectores:

Os dejo un anticipo de lo que espero, sea mi nueva novela.


Este proyecto es un encendido enemigo del tiempo... !Como huele a hierbabuena!

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PASEO MATUTINO
Caminaba ligero, pero sin prisa, siguiendo la misma rutina que realizaba cada día de verano.  Un paseo de unos cinco kilómetros hasta que se acababa la pista de la sierra, baño en las cristalinas aguas de la Garganta de Alardos, un ratito de sol tumbado sobre las piedras y regreso a casa por donde había venido.
Aquel día, aun siendo apenas las nueve de la mañana, el sol ya apretaba fuerte, presagiando lo que sería una calurosa jornada de agosto. El Pico Almanzor, presidía majestuoso al frente, las escarpadas cumbres de Gredos, el sonido del agua retozando entre las piedras, junto al apenas perceptible de sus pasos, los aislados graznidos de un par de mirlos que por allí revoloteaban y la ligera brisa matutina que acariciaba su rostro… eran las únicas sensaciones que activaban sus sentidos.
Deambulaba cabizbajo, absorto en sus pensamientos.  La llamada de teléfono recibida la noche anterior le había dejado muy preocupado.  Resucitados demonios que el ya creía enterrados, trataba de atar cabos sueltos, se devanaba los sesos intentando recordar momentos puntuales que daba ya por diluidos en las entretelas del tiempo sin hallar la retorcida incógnita que resolviera aquella desquiciante ecuación. -¿Por qué ahora?- se preguntaba –ya no vive ninguno de aquellos, tan solo quedo yo- se decía a sí mismo – ¿de quién y por qué esa llamada acusadora y amenazante?-
-Tengo muy claro que yo no hice nada malo.  Actúe en todo momento con honestidad e integridad y no busqué otra cosa que dar cumplimiento de lo encomendado.  Ellos no me perdonaron nunca pues se sintieron traicionados, aunque claro, lo que para ellos fue traición, para mí fue pura justicia.  ¡Sí, el trabajo en equipo como piedra angular de todo, la lealtad, el compañerismo… pero ellos no eran buena gente, solo miraban por sus intereses! ¡Bastardos, le quieren dar la vuelta a la tortilla!
-¿Y si siempre estuve equivocado? Álvaro a menudo me decía que mi espantoso ego me impedía ver mis miserias… Yo le delaté, a él y a los demás ¡Tenía que hacerlo!-
- Álvaro, murió antes de que se celebrara el juicio. Irene, Alonso y Carmen, también.  El único al que pudieron condenar fue a Ernesto y apareció ahorcado en su celda cuando apenas llevaba una semana en el centro penitenciario de Soto del Real.  La muerte visitó al resto del equipo en aquellos meses que estuvieron en libertad bajo fianza.  Álvaro, según la versión oficial, por el disparo de un yonqui que trato de robarle y al que nunca encontraron ni detuvieron.  Irene, Alonso y Carmen, empotrados en un pilar del Puente de los Franceses con un coche mientras circulaban por la M-30.  No hacía siquiera dos meses que aquel coche había sido matriculado, pero le falló la dirección-
- A mí me protegieron sacándome de escena.  Una operación de cirugía estética, una nueva identidad y una casita en Madrigal de la Vera, en la provincia de Cáceres.  Allí aparecí con la tarjeta de presentación de escritor venido a menos, que buscaba en el retiro que aquellas tierras proporcionaban, un lugar atractivo para la visita de sus desaparecidas musas; algo no necesario en principio, pues los malos ya habían sido puestos a buen recaudo pero ¡por si las moscas!, como le reiteraba Andoni o como realmente se llamase aquel agente del CNI, a quien habían encargado los de arriba que velase por su seguridad y le pusiese a salvo-
-¡Jamás pensé que nuestras investigaciones nos llevaran tan lejos ni que existieran tantos intereses tras las mismas! ¡Joder, tan solo éramos un grupo de historiadores, ávidos por escarbar en los entresijos del pasado! Encontramos aquel manuscrito, informamos al Ministerio de Cultura de nuestros hallazgos, quien de inmediato nos conminó a no hacer público nuestro descubrimiento.  Nos hicieron firmar aquel puto contrato, sí, ¡pero fue tanto lo que nos proporcionaron para llevar a cabo nuestras investigaciones! … Y luego todo se torció… ¡El dinero, el cochino dinero! ¡Todo podrido, todo basura!-
-Éramos historiadores, pero ante todo y por encima de cualquier cosa, éramos amigos ya desde tiempos de la facultad.  Llegamos juntos al cielo, pero este se desplomó sobre nosotros sin avisar, para arrastrar a unos al infierno y a mí a la más absoluta soledad… un infierno, al fin y al cabo, si cabe, más atroz-
Fernando al que en Madrigal conocían como Pedro, renegaba con la cabeza mientras acometía la bajada del sendero que llevaba al “Charco de La Caldera”.

Costampla
2017.- Año de la Liberación
01/08/2017

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